Todo el mundo se maravilla hoy de los avances de la Neurociencia que explican como somos los seres humanos; como nuestros pensamientos y emociones influyen en nuestros órganos, y cómo afecta positivamente o negativamente nuestra salud y nuestra vida. También es un gran descubrimiento para muchos, como la física cuántica explica el tema de la energía, las vibraciones y como ello nos influye.
Esto que parece nuevo y alucinante para muchos, tiene más de 3 milenios de existencia. Los Sabios y Shamanes orientales comprendieron hace mucho la existencia del universal y de los seres humanos, en medio de ello. Esa valiosa sabiduría ha pasado de generación en generación, como lo hacen todos los pueblos ancestrales.
La mal llamada “Astrología China” forma parte de la cosmovisión ancestral que contemplar al ser humano dentro de los ritmos naturales. Ha acompañado a la humanidad desde tiempos remotos. Habla de los ciclos energéticos que se dan y sus características.
Nosotros nacemos en un ciclo, dejando matices que nos hacen únicos. Somos un ciclo dentro de muchos ciclos energéticos. Los niveles energéticos y el ciclo que nos conforma, nos darán unas características espirituales, álmicas, emocionales, corporales, de manera de ser, de relacionarnos, de comportarnos, de resolver, de enfermar, de sanar, de avanzar en esta vida con los recursos que tenemos, según ello.
Nuestro paso por esta vida está marcado por esas características y el camino que va con el ciclo que somos, como consecuencia de la relación del Cielo y la Tierra, y como nosotros como intermediaros nos relacionamos con ellos.
Ese es el verdadero nombre de esta área de la sabiduría milenaria ancestral, tiene que ver en cómo el cielo y la tierra se entre mezclan para dar un ciclo, para dar un nuevo sentido, en esa relación perfecta. Nuestra mente va más allá de nuestros pensamientos, porque está vinculada a nuestro Espíritu y nuestras Almas. Allí es donde se sigue quedando corta la ciencia que apenas en este siglo, comienza a avanzar a este conocimiento milenario. Nuestro Espíritu y Almas, forman parte del nivel celeste y tienen que ver con nuestra misión de vida. Ninguna alma se parece a otra, por lo tanto no vemos ni sentimos el mundo de igual manera. En «astrología china ancestral» esta información la encontramos en los Troncos o Tallos celestes.
Nuestras emociones tienen que ver con el mundo de las relaciones, ese es el nivel humano. En esta mal llamada astrología, está representado por los animales del «zodíaco chino», que vienen a ser como el vehículo que vive la información de las almas y el espíritu. Al igual que el nivel anterior, ninguno se parece a otro. Por eso no sentimos ni vemos al mundo de igual forma. Hoy, apenas la Neurociencia comienza a hablar de las personas extremadamente sensibles y como eso no es una enfermedad sino una personalidad. Algo que la astrología china menciona desde hace milenios.
Nuestro cuerpo, representa el nivel terrestre, es el último de los niveles energéticos, habla de nuestra corporeidad y fuerzas físicas. Determina hasta las facciones, formas de ojos, todo. Por eso, no tenemos las mismas condiciones físicas para vivir la vida. Pero tampoco se acaba la vida cuando se muere el cuerpo, porque esto es apenas un nivel energético de la existencia.
Todos esos niveles y ciclos energéticos no están separados. Lo Celeste, Humano y Terrestre, en manifestaciones Yin y Yang, se interrelacionan a cada instante de nuestra vida, hasta el final. Allí está la complejidad de ser humanos. Pero es complejo porque hace muchos siglos que nos desconectamos de esa información, de lo que somos.
Somos seres de luz, seres sagrados que vinieron a esta tierra con una misión especial por cumplir . Hoy, apenas en algunos pueblos ancestrales se mantiene. ¨El ser humano comienza a perderse cuando se aleja del Cielo y de su camino, cuando pierde su referencia¨. Por eso, cuando volvemos a nuestro camino, nuestra vida cambia por completo.
Volver al camino hace que se se vayan las afectaciones emocionales, mentales y físicas. La vida ya no pesa, se disfruta. Pero obviamente, tenemos que saber y entender quiénes somos, para poderlo vivir.
Pasará mucho para que la ciencia conozca y/o compruebe de la existencia del espíritu y las almas, y en ese primer nivel, es comienza y termina todo. Si no sabemos quienes somos como seres espirituales, todo lo demás comienza a descomponerse. Porque si el nivel celeste está bien, todo lo demás se sostiene. Si no, todo comienza poco a poco a caerse.
Encontrarás muchas páginas de «Astrología china» que no coincidan en todo con lo que está escrito, lo sé. Eso se debe a que de esta lado del mundo, en occidente; se ha tergiversado y ahora «modernizado» la información. Por eso siempre en mis consultas, asesorías, talleres, cursos y todo lo que hago, aclaro que yo trabajo con la sabiduría «ancestral». Afortunadamente, mi abuelo shamán me inició en todo esto cuando era niña.
Entrar en este mundo, te permite conocerte por completo, desde el más mínimo pensamiento, hasta la más grande emoción y acción. Por lo tanto, también tu vocación, que tiene un rol fundamental en la realización del espíritu. Siempre digo en los cursos que esta sabiduría es un excelente recurso para conocernos, conocer el mundo que nos rodea y relacionarnos adecuadamente con nosotros mismos y con todos, y todo lo demás.
Si te interesa conocerte más a profundidad y entender el mundo que te rodea, y como te vinculas con él: puedes agendar una consulta de astrología aquí. Si te gustaría indagar más, convertirte es astrólogo y ayudar a otros en su despertar espiritual, puedes apuntarte a los cursos aquí.
