No podemos escapar a los gobiernos energéticos, creemos que sí, pero no. Los chinos antiguos lo sabían y por eso, sacaron el mayor provecho de ello.
El Feng shui es una sabiduría milenaria y ancestral que explica el funcionamiento del universo y todo lo que lo habita y conforma, incluyendo a los seres humanos.
Es la base de la mal llamada «Astrología china» y la Medicina tradicional china. Algunos en la actualidad, le llaman metafísica china, pero no lo es; como tampoco es filosofía. Forma parte de la cosmovisión ancestral oriental.
Hace milenios lo sabios y shamanes chinos, contemplaron al universo y entendieron su funcionamiento. Describieron a una poderosa fuerza visible e invisible que conecta todo, que lo influye todo, nutre todo y se nutre de ese todo. Hablaron de una fuerza vital denominada Qi o Energía. Algo a lo que hoy apenas se acerca la física cuántica.
El Qi o energía, se subdivide en otras y tiene dos comportamientos en 3 niveles energéticos, que deben darse y relacionarse en equilibrio y armonía, cuando eso no ocurre; hay riesgos. Esa interrelación energética, es constante y conforma todo lo que existe. Todo lo que conocemos dentro y fuera de nuestro cuerpo, dentro y fuera de la tierra, dentro y fuera de nuestra galaxia; en el universo entero.
El comportamiento es Yin o Yang, y se da en un Nivel Celeste, un Nivel Humano y un Nivel Terrestre. Eso nos lleva a entender lo que está presente en muchos pueblos ancestrales: «como es arriba, es abajo, como es adentro, es afuera», y así como muchas otras cosas que antes no tenían sentido para occidente, y que ahora comienza a ser corroborado por la ciencia.
Esa fuerza no se acaba nunca, solos se transforma. Es mucho que decir al respecto y unas pocas líneas no dan para ello. Gracias a ese conocimiento, los emperadores y la antigua civilización china forjaron los imperios conocidos hasta hoy.
Basaban toda su vida, incluyendo la construcción y diseño de las casas y espacios, para sacar el máximo provecho de las energías favorables y minimizar el impacto de las energías de las estrellas negativas. Así se garantizaban buena salud, éxito y longevidad.
El pueblo chino, a través de la interpretación de los patrones del Qi, podía anticipar cuando la energía que iba a gobernar aportaba beneficios y lo más importante, cuando podría ser perjudicial, para así evitar o minimizar su impacto.
Entre otras cosas, eso es lo que hace el Feng Shui, con él se pueden identificar las fuentes de Qi favorable para potenciarlo o evitarlo, si es Qi negativo para favorecer en grande nuestra vida.
Con ese conocimiento, durante milenios se forjó el imperio chino que no en vano, sigue dando de qué hablar en estos tiempos, incluyendo su maravillosa medicina que siendo milenaria, aporta más beneficios que la medicina occidental y moderna. Su mal llamada «Astrología» también maneja conocimientos que apenas hoy comienza a encontrar la Neurociencia.
Tal como dije al inicio, el universo se mueve por ciclos o gobiernos energéticos, nosotros no estamos exentos de esos gobiernos, no podemos escapar a ellos. Somos ciclos dentro de esos ciclos energéticos que van creando eras y mini eras, que van dando las características de cómo serán los meses, años, decenios o siglos de los mismos. Ciclos que nos pueden beneficiar o afectar, según como nos manejemos en ellos, y allí es donde le feng shui es una gran herramienta.
