Este día coincide (y no es causalidad) con unas energías que son propicias para ararnos como tierra fértil, como un rastrojo (como dirían en mi tierra), en la cual uno agarra el terreno que ya se usado como conuco (siembra) y se ha recogido la cosecha. Para volver a sembrar lo primero que se hace es limpiar el terreo, sacar de él todas las malezas que pueden dañar la siembra, se rompe la tierra para sacarla de raíz y para hacer el arado para sembrar esas semillas que queremos que germinen. Es un día poderoso para aprovechar la doble energía de hoy, para propiciar la vida que queremos.
1. Inicia haciendo una meditación, una respiración consciente en 4 tiempos: inhala, reten el aire con una breve pausa de unos segundos, bota despacio, haz ora pausa, y vuelve a iniciar.
2. No escapes de lo que tu mente te mostrará, no puedes lograr calma y vacuidad si no sale todo aquello de lo que estás lleno/llena.
3. Contempla, observa todo lo que te va mostrando tu mente, porque eso es lo que te forma, verás lo que no quieres, lo que no te hace bien, y también lo que sí.
4. Una vez hecho esto, escribe en una hoja con lápiz de creyón todas esas cosas que ya no quieres en tu vida, agradéceles por lo que te mostraron y te hicieron crecer. No puedes darle paso a lo nuevo, sin antes despedirte de todo eso que ya no quieres que vuelva. No importa si sólo salen rayas, o rompes la hora de ira, si lloras, sigue haciendo esos trazos, la información seguirá viajando por los canales energéticos de tus manos hasta ese papel, y es lo que necesitamos. Saca todo: enfermedades, conflictos, problemas económicos, emociones que te dañan, todo.
5. Cuando hayas terminado, quema el papel en la estufa o chimenea. Utiliza un tazón o plato resistente al fuego para que luego lo deseches por el inodoro o lavamos. Al quemar expresa: “hoy me despido para siempre de todo aquello que me ocasionó daño y dolor, me despido de (enumera lo que señalaste) les dejo ir y lo transformo en aprendizaje y trascendencia. Agradezco todo lo que mostraron y enseñaron, pero ya es hora de dejarles ir. Estoy lista/listo para avanzar sin ustedes. Les dejo ir para siempre de mi vida”.
6. Luego enciende una vela en un altar (espacio que dispongas y que sea seguro, con flores (preferiblemente blancas o azules), piedras y una planta (matero) si no tienes, te sirve un recipiente con arena y/o cereales naturales.
7. Escribe en una hoja en blanco todas esas cosas que sí deseas en tu vida, en todos los aspectos, espacios y sentidos de tu vida. Absolutamente todos. Hazlo con fe, con confianza, esperanza y alegría. Cuando esté lista, colócalo en la tierra de la planta diciendo, tu nombre seguida de la frase, siembro en mi vida todo lo que está reflejado en esta carta, estoy lista para llevar una vida plena llena de buena salud, bienestar, armonía, alegría, felicidad y plenitud. Elijo vivir sintiéndome merecedor/merecedora de amor y de felicidad. (enumera todo lo que desees de lo que hayas escrito). Termina diciendo hecho está, hecho está, hecho está. Gracias, Gracias, gracias. Junta las manos en el centro del pecho (une el ying y el yang en el resonador 17rm) y agacha la cabeza ante ello.
8. Deja la vela encendida (que sea segura). Antes de dormir agradece a la vida, al universo, a Dios (según tu fe) por lo afortunado que eres y disponte a vivir este tiempo cuidando tu más pura esencia.
Feliz solsticio, recuerda vivir el invierno, recuerda vivir el tiempo de recojo, introspección y cuidado de tu identidad y tu energía.