Soy una mujer juzgada por muchos y admirada por otros. Algunos me consideran una gran maestra y guía. Otros; una mujer que no puede guiar a otros porque le han pasado muchas cosas en la vida. Todo depende siempre del ser que me mire y lo que habita en su interior. En la cosmovisión ancestral se dice que no puedes guiar a otros, por un camino que no has transitado y que los grandes Maestros son todo lo contrario a como lo ve occidente.
Por formación y experiencia, soy especialista en Cosmovisión y Sabiduría Ancestral. Facilito procesos de transformación y reconexión del ser, desde la conexión con su alma, desde la profundidad de su Espíritu. De forma muy especial, guío y ayudo a mujeres a reconectar con su poder sagrado femenino.
Todo lo hago desde la Astrología china ancestral, El Feng shui ancestral y la Medicina shamánica ancestral. En todas ellas, el origen está en la energía, en el Alma. En esta cosmovisión ancestral, un buen Consultor y Shamán, debe tener linaje. Así como un buen Maestro, es el que ha trascendido los difíciles caminos en su transitar.
Acá te presento un breve resumen de quién soy y de mi vida, y con ello, por qué puedo ayudarte, si tu interior así te lo dice.
Vengo de una linaje de poderosos Shamanes de la selva amazónica. Me corresponde además, continuar con ese legado. Un Shamán nace, no se hace y eso soy. Soy una mujer Indígena, Sanadora, Shamana, Sacerdotisa, Astróloga y Terapeuta, por formación y experiencia. Además, madre, comunicadora social, músico y migrante. Todo lo que sé, viene de la transmisión de sabiduría de mis ancestros, de mi vivencia, además de estudios. Para nosotros tiene más atuoridad lo primero y segundo, que lo tercero.
Soy una Reparadora de Almas em mi Alma Maestra y mi vocación. Eso es lo que vie a hacer a esta vida. Me corresponde ayudar y guiar desde la sabiduría y cosmovisión ancestral. Ese también es mi legado. Me corresponde guiar a Maestras y Maestros que han venido a ser sanadores, y a ayudar a que todo el me contacte, repare su Alma.
Mi formación inició desde muy niña con la crianza y guía de mi abuelo, un poderoso Shamán, hijo y nieto de Shamanes, con el mismo poder de sus antecesores y hermanos: extraer del cuerpo, de forma material, el daño que tenía la persona. Podía ser un pedazo de carne mal digerida o un pedazo de vela, si era un trabajo oscuro, lo que dañara a la persona.
Unas pocas líneas no dan para contar lo vivido hasta ahora, como dicen mis amigos, tendría que escribir una saga. Pero te presento por partes, algo muy resumido de quién soy, de mi vida, y de cómo y por qué puedo ayudarte.
Mi vida inicia en la amazonía al sur de Venezuela. La región donde se encuentra el mayor número de pueblos indígenas de la nación. Viví y me críe con mi abuelo Shaman hasta los 7 años de vida. Con él y en la vivencia familiar, aprendí la cosmovisión ancestral de nuestros pueblos aborígenes a los que pertenecemos. Mi abuelo me llamaba «toninita», haciendo alusión a los delfines, que para nosotros son los seres sagrados que viven bajo el agua, y que al salir a la superficie, entre otras cosas, traían alegría. Mi abuela, su esposa me llamaba «kawidarita» que nuestro idioma viene a ser como «alegre, saltona, bochinchera»… Clíc aquí para saber más.
Por cosas de la vida, cuando ya me tocó volver a casa con mi mamá, me alejé del camino por el que me había iniciado en mi primera infancia. Comencé a ser una extraña en un mundo occidental al que tuve que adaptarme y el cual, me hizo alejarme de ese camino inicial, pero donde tuve una gran vida. Tuve una vida maravillosa desde el punto de vista occidental.
Desde los 16 años el arte, el deporte, la labor social y la música, han formado parte de mi vida. Trabajé como actriz de teatro, de forma profesional participé en festivales nacionales. Fundé y dirigí grupos juveniles, fui animadora y recreadora de planes vacacionales. Fui campeona del federado regional de voleibol durante 5 años consecutivos y en festivales nacionales de coros, porque también soy músico. Me inicié en el mundo musical desde mi adolescencia, soy músico del sistema de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela. Desde muy joven ya lograba tocar el alma de la gente y ayudarles a transformar su vidas desde todo lo que hacía. clic aquí para saber más.
Gozo de grandes éxitos como profesional de la comunicación social. Hice radio y televisión como productora, presentadora y coordinadora. Laboré en medios impresos y digitales. Obtuve reconocimientos especiales y premiaciones, nacionales e internacionales por esta labor. Tuve bajo mi cargo la gerencia de medios locales y nacionales, de proyectos nacionales e internacionales y la capacitación de otros comunicadores sociales en diferentes niveles. clic aquí para saber más.
Todo lo vivido fue maravilloso, los disfruté muchísimo y lo agradezco infinitamente, porque fui feliz con ello. Amaba servir desde esos espacios y hoy, corroboro que nada es accidental. Todo eso, me aporta mucho hoy en mi misión de vida.
Algo que la vida me mostró y corroboro desde que me dedico de lleno a esto, es que cuando no estás en tu camino, la energía, el Cielo, el Universo, la vida se encarga de que vuelvas a tu camino. Los conflictos y/o la enfermedad llegan, no como un castigo, si no como un espacio para dar un alto y que puedas ver, y volver a tu camino.
Los conflictos y la enfermedad llegaron a mi vida para recordarme que no estaba en mi camino, casi pierdo a mi hijo y luego, la vida. Clic para saber más.
Mucho antes de que la enfermedad tocara mi puerta, mi abuelo me dijo que quería presentarme para continuar con su legado, tenía menos de 24 años y como he dicho hasta ahora, me había alejado de ese camino que me correspondía. Así que le rechacé en ese momento.
Luego de vivir bastante inmersa en el mundo occidental, me encontré conmigo y con el hecho de que era muy afortunada de ser quien era y haber nacido donde nací. Así que a mis 28 años, antes de su fallecimiento, le dije a mi abuelo que ya estaba lista y que aceptaba seguir el legado. Pero él me dijo que ya había presentado a otra persona. En ese momento, me hizo entrega de sus cosas diciéndome que me las daba porque era a mí a quién le tocaba continuar.
Con amor y feliz por mi decisión, me entregó su maraca y su saco con su instrumentos para yoparse, sus piedras (cuarzos) y raíces con las que hacía las curaciones. Poco después de eso mi abuelo falleció. Cumpliendo con su voluntad y creyendo en lo que nos dijo, nos pasamos la maraca por encima para que siempre nos cuidara. Cuando llegó el momento, mi tía me dio la maraca para que yo se la pasara a todos los de la familia porque era yo la elegida.
Esa presentación que el abuelo no pudo hacer, quedó pendiente, y por muchos años en mi vida, lo había olvidado porque no lo veía necesario, pues ya estaba en mi camino de sanadora. Pero yo no soy solo sanadora, mi misión de vida, va más allá. Así que cuando toco el momento, en un gobierno energético que tenía que ver con ello en el 2025, la vida me recordó que debía fungir como la Shamana y Sacerdotisa que era. Clic aquí para saber más.
Fueron procesos muy dolorosos y difíciles los vividos, de los que no todos salen vivos. A esta edad he vivido 100 años pero no llego a los 50. He sobrevivido y superado persecuciones, un ACV, la prematuridad extrema de mi primer hijo, migraciones en condiciones extremas, estafa, embarazo y maternidad en condiciones extremas, ataques de pánico, conflictos de pareja y mucho más.
En la tradición se dice que no puedes a guiar a otros por un camino que no has transitado. Los Maestros son aquellos que pasan y trascienden situaciones muy complejas. Cuando las trasciendes y has aprendido, estás listo para guiar a otros.
La neurociencia y la física cuántica, apenas en estas últimas décadas, comienzan a acercarse a esta sabiduría milenaria, a eso que antes en el mundo occidental le llamaban esoterismo, creencias, brujería, cuentos chinos…, le llaman ahora descubrimientos científicos. Pero siempre ha sido la misma sabiduría milenaria ancestral. El legado milenario de seres humanos que antes del surgimiento de la ciencia, entendieron el funcionamiento del universo, sin telescopios ni laboratorios clínicos. Los que ya sabían hace más de 3 mil años que el intestino delgado era el cerebro emocional y por eso, a esa entraña le la llamaban emperatriz, porque protegía al emperador; al corazón.
Esa sabiduría que sabe y siempre ha sabido, que el origen de todo: bienestar, malestar, enfermedad, sanación, salto cuántico, felicidad, éxito y más, está en el espíritu y en las almas. Los sentimientos, pensamientos y lo que pasa en el cuerpo, son consecuencia de lo que ocurre con lo primero. Eso, en resumen; es el sentido de los 3 niveles energéticos de la existencia, así se ha visto siempre en todas las culturas ancestrales. La misma que sabe que si el espíritu está bien, todo lo demás se sostiene.
En mi camino he estudiado, además de las profesiones en las que me desenvolví, medicina china ancestral, astrología china y feng shui ancestral, oráculo, péndulo, tarot y mucho más.
Podría contarte mucho más respecto a mí, a mis experiencias y camino; pero este resumen es bastante extenso para leer y creo que esto es más que suficiente para saber si puedo ayudarte ¿verdad?. En ti está saber si tu alma comulga conmigo. Aquí tienes algunos testimonios.
Soy Indígena, Sanadora, Shamana, Sacerdotisa, Astróloga y Terapeuta, especialista por formación y experiencia en sabiduría y cosmovisión ancestral. ¿Quieres sanar o saber más de mí?, te espero en los programas, talleres, sesiones, eventos…Esto es para toda la vida y te transforma por completo para bien.
