Las poblaciones ancestrales tenían una gran fiesta para celebrar el inicio de esta estación, agradecían al Sol y al Agua por traer la vida, era un momento idóneo para celebrar la vida, la buena cosecha, la abundancia y la renovación.

El verano es la época de mayor expansión, de apertura de huertos en todo su esplendor. Es el momento de celebrar a lo grande, la vida. Es el momento de ver lo que sembramos en los meses anteriores. Lo primero que se hacía era el agradecimiento al Sol.
Para los ancestrales era el momento indicado para recolectar hierbas y plantas medicinales, porque es cuando más están cargadas de la energía solar, por lo menos, las que trabajaban con esta alquimia. Porque hay medicinas que ameritan de energía yin y otras, como en este caso, energía yang.
Los Mayas le llamaban el día de la quietud del Padre Sol, quien se detiene para dar el día más largo; recordando el momento mágico para la purificación, para la bendición de la abundancia, de la brillantez, de la juventud. Las Celebraciones iniciaban en lo íntimo, en el seno del hogar y luego se hacían las ceremonias comunitarias en los lugares sagrados. Celebraciones que con cierta variación, se siguen manteniendo en los lugares sagrados y en los hogares de sus descendientes.
Los Celtas también lo contemplaban en sus templos sagrados que marcaban el momento exacto en que se daba el solsticio y lo celebraban de la misma manera. Con el paso del tiempo, comenzaron a celebrar a Litha que lo conectan con un culto a la madre, con lo femenino.
Esa fiesta de gran poder se hacía en la noche con las flores, las plantas, y los elementales que las protegen, recordando que se trabaja con el agua, con el poder femenino, y por eso la celebración era de noche, o lo es, porque los descendientes siguen con ella. El agua es el elemento que equilibra el fuego. Por eso, Litha es un día mágico para recuperar la sexualidad como templo de unión cósmica. Es una noche hermosa para hacer el amor a la luz de las velas honrando al Dios y la Diosa que somos.
Las celebraciones del solsticio en la cosmovisión ancestral es un Ritual, por eso se iniciaba con el agradecimiento al Sol, y luego la celebración. Por eso los mayas iniciaban con la bendición al Padre Sol en las mañanas y en las tardes se le veía y se hablaba con él hasta desaparecer.
Esta cosmovisión es compartida por los chinos antiguos, quienes además recuerdan que el verano pertenece al Fuego, que es principalmente un momento de calor, exaltación y de movimiento hacia afuera en la naturaleza y en nuestras vidas, porque el invierno es el movimiento hacia adentro.
Nos recuerdan también que el corazón, la mente y el espíritu están regidos por el elemento fuego. Y por eso son cosas que se deben cuidar y expresar sanamente, no sólo durante el verano, si no siempre. Pero el verano es un momento ideal para nutrir y apaciguar nuestro espíritu.
El Verano nos recuerda la alegría de vivir, y por eso; cuando el elemento fuego está en equilibrio, el corazón siempre es fuerte y saludable, la mente está tranquila y el sueño es profundo.
Por el contrario, cuando el fuego está en desequilibrio, careceremos de esa alegría de vivir o habrá un exceso que se mostrará en euforia o manía. Habrá agitación, nerviosismo, acidez estomacal y/o insomnio.
Por eso es importante celebrar la vida, disfrutar saludablemente del sol y cuidar de la ingesta de alimentos adecuados para la estación, alimentos frescos que nutran el agua, para que el fuego no sea exacerbado, para evitar daños.
Más adelante hablaré de esa alimentación adecuada.
Idúwali Nali.
