Muchas veces en consultas o charlas, me han preguntado qué es la envidia. La mayoría lo tiene claro, según como nos lo enseña esta sociedad: “un sentimiento de molestia o tristeza, por desear algo que otro tiene o que otro es”. Pero en esta visión de vida es distinto, y más real.

Ese sentimiento de envidia, según las energías de la persona y su experiencia de vida, puede incluso desembocar en una patología que lleva a la persona a atentar contra aquella que envidia. Y se han visto muchas producciones cinematográficas y de televisión al respecto. Producciones que han condicionado mucho en el tema y en el actuar, de las personas que sienten envidia o en las afectadas por ella. Y, son muchas las personas que quieren brillar opacando a otros. No siempre como las muestran las novelas, al extremo; hay circunstancias cotidianas en las que puedes estar buscando opacar siempre a alguien, sólo por envidia.
La envidia no es porque el otro tenga más dinero, más belleza, mejor casa, mejor amigos, mejores padres, mas bienes…realmente cuando siento envidia es porque me estoy fijando en la luz de la otra persona, y deseo obtenerla para mí, quisiera brillar como ella. Pero ese deseo, es simplemente porque he dejado de ver mi luz. Y he dejado de verla porque he comenzado a vibrar en mi sombra. La envidia es una muestra de cómo estamos como humanidad, cada persona y los seres humanos como tribu.
Todos tenemos una luz mágica y única, una maravillosa luz que “me caracteriza”. Todos tenemos luces y sombras, ninguna se parece a otra, aunque nos quieran hacer creer que somos iguales y por lo tanto todos debemos lucir igual, sentir igual, pensar igual, vivir igual, brillar exactamente igual al otro. Y si no lo logras, “eres un fracaso”. Y ese es el principio del sufrimiento y la enfermedad, de la depresión y la ansiedad que sigue siendo una pandemia poco tomada en cuenta, y la que realmente va matando poco a poco a la humanidad.
Cuando te sientes fracasado o fracasada (por lo que te han condicionado a creer), comienzas a vibrar en tus sombras, porque hace mucho tiempo que dejaste de ver tu luz, viendo la luz de los otros; viendo la luz de aquellos que según te decían, eran un ejemplo a seguir, porque eran exitosos.
Los éxitos, no son en las formas, iguales para todos. Y no todos deben brillar en lo mismo. Esos son condicionamientos. Así que en primer lugar, deja de sentirte mal; triste, molesto, frustrado porque el “otro es mejor que tu”, porque la “otra es mejor que tu”. Elije dejar de ver y envidiar la luz del otro y comienza a ver la tuya, porque la tienes.
Cuando comiences a fijarte en tu luz, la del otro no te molestará. No te opacará, porque la tuya, al igual que la de él, es única, es maravillosa, es radiante. Entonces ya no estarás en la necesidad de buscar minimizar, criticar, mal poner, humillar al otro. Que hagas esas cosas cuando el otro brilla en luz propia, habla de lo mal que estás tú, no de lo mal que está ella.
Quien hace leña de un árbol caído, tiene muchas carencias en su alma. Quien cuestiona al otro tratando de hacerle quedar mal delante de muchos o de todos, es alguien que está en sus sombras, y por eso le molesta la luz del otro. Pero repito, no se puede brillar, opacando la luz del otro. Porque la luz no dejara de brillar, por el contrario, cuando más oscuro está, más se nota la luz.
Hay muchas luces y muchas sombras. Todos tenemos luces y sombras, todos podemos brillar en nuestras luces, como también todos podemos vibrar en nuestras sombras. Todos podemos brillar en algunas de nuestras luces mientras vibramos en algunas de nuestras sombras, PERO LO IDEAL, AQUELLO PARA LO QUE VINIMOS A ESTE MUNDO, FUE PARA BRILLAR EN NUESTRAS LUCES, y forma parte del aprendizaje en este viaje.
Los que me conocen saben, que saludo diciendo: ¡Hola hermosa, Hola hermoso!. Ahora saben por qué, porque a pesar de lo que puedan decirme o mostrarme, elijo ver la luz del otro, para quedarme con lo mejor de él, de ella; y lo mejor de mí, quedarme con nuestras luces y no con nuestras sombras.
QUE LA LUZ QUE ERES salga a flote, que elijas brillar en tus luces, para que ya no tengas la desgastante necesidad de opacar al otro. Realmente eres una gran luz, recuérdalo y brilla como tal.
Iduwali nali.
