Con la Pandemia decretada en el 2020, hasta este momento llevamos más de un año viviendo en miedo colectivo.

En la medicina ancestral china se refieren al miedo como quien estanca el Qi, paraliza al individuo y debilita hasta los huesos. Este conocimiento que tiene más de 3 mil años de existencia, es corroborado hoy por la ciencia.
La ciencia describe que el miedo se produce en la amígdala cerebral y tiene graves consecuencias para el organismo, cuando el estado de miedo es prolongado. Cuando tenemos miedo las glándulas suprarrenales disparan el cortisol, la hormona de la supervivencia, para que emprendamos la huida ante un peligro.
Es una respuesta tan antigua como la existencia del ser humano. Cuando el cortisol “se dispara”, los músculos se tensan, porque se preparan para correr, a la persona le cuesta pensar (reflexionar), vislumbrar diferentes situaciones porque sólo está pensando en la escapada; y por ello también se suprime el apetito, se acelera la respiración y circulación sanguínea, y aumenta la presión arterial. Es un recurso innato del ser humano para salir corriendo ante un peligro inminente, y eso es maravilloso. Pero como sabiamente han dicho los ancianos, todo en exceso, hace daño.
Si tengo los músculos tensados todo el tiempo, si siempre estoy en la disposición de salir corriendo, produciendo un exceso de cortisol, me inflamo. Nuestro organismo se inflama por ello, y los médicos dicen hoy que es una de las causas de cáncer, a la larga; pues la inflamación no se limita a los músculos. Pero allí está la explicación de dolores musculares o contracturas, sobre todo, de espalda o cuello; entre otros, por vivir en estrés.
Si tengo miedo, se suprime mi capacidad de pensar, de vislumbrar soluciones, de analizar diferentes situaciones y de tomar decisiones asertivas e inteligentes, es decir; pierdes tu capacidad de resolver inteligentemente. Además, una persona con miedo, inhibe su sistema inmune, por lo tanto es más vulnerable ante virus y bacterias. Todo esto si ahondar en el hecho de que afecta sus sistema nervioso, su presión arterial y por su puesto el buen ánimo de la persona.
Como verán se cumple el enunciado de los sanadores chinos cuando dicen que el miedo es la emoción que paraliza al ser, estanca el Qi y hasta debilita los huesos. Una persona que deja de ver las posibilidades que tiene, porque no puede pensar, se paraliza ante una situación. Y si hay dolores musculares, u órganos afectados; también pierde la capacidad de moverse como habitualmente lo hace.
En la teoría de los 5 elementos, el riñón es el responsable de los huesos, y el Miedo; es la emoción patológica que le daña. Por la tanto, si el Qi del riñón no está bien, es más que claro no tendrá la capacidad de nutrir adecuadamente a los huesos (además de otros órganos y funciones importantes y vitales). Como tampoco podrá hacerlo con la médula. Además, tampoco puede regular adecuadamente al corazón, y por lo tanto, desencadenará otros síntomas, otras patologías.
Si vamos al ánimo, al psiquismo de la persona, además de miedo y tristeza, se disparará la Ira, al no poder nutrir adecuadamente al hígado, y también puede presentarse la obsesión, por estar débil ante su regulador.
Si quieres protegerte de “esta pandemia” y de cualquier virus y bacteria, lo primero que debes hacer es EVITAR EL MIEDO, despedirte de él, recordando que tu mejor aliado a la salud, es que él quede fuera de tu vida.
Sal caminar unos 20 minutos, preferiblemente en un parque y camina por disfrute, no por trabajo. Baila si no puedes caminar, o combínalo con la caminata. Tómate 10 minutos para respirar, y recuerda que cuando tenemos miedo, perdemos la capacidad de resolver inteligentemente, y cuando llegamos a ese estado; el mundo mental-emocional, es más cruel que el mundo real.
Mira, escucha, piensa, siente y haz, lo que te ayude, no lo que te dañe.
IDÚWALI NALI.
