Todo lo que conocemos cambiará por completo. El gobierno del Fénix llega para transformar toda la existencia humana. Este nuevo ciclo nos habla de una evolución espiritual, que comienza a sembrarse en este período para llevarnos a una nueva era.
El propósito de este ciclo es que contactemos con nuestro destino, con nuestro espíritu, con esa información que se alberga en lo más profundo de nosotros y que es la clave de nuestra felicidad en el paso por esta vida. Ya pasó el tiempo (o terminará de pasar) en el que nos quedamos estancados en lo menos virtuoso como especie. Ha llegado del momento de despertar.
Nos opacamos hace tiempo porque nos desconectamos de nuestra identidad, nos creímos el cuento de que éramos simples seres sin importancia, uno más en la historia, que sólo tenía cuerpo y si acaso; emociones. Y nos quedamos tanto allí, que perdimos la referencia de los seres de existencia que somos. Olvidamos amar, olvidamos amarnos, olvidamos que es realmente el amor. Ha llegado el momento en el que nos presenten de nuevo al amor, al verdadero.
El fuego del Fénix volverá cenizas todo lo que sea necesario en nosotros, para poder renacer a un nuevo ciclo, un ciclo mejor. Es el momento de resurgir desde nuestras cenizas, esas que nos han dejado todos estos años. El Fénix como Ángel de la vitalidad y Ayudante derecho, llega junto al mensajero del Cielo; el Dragón. Son Mensajeros del amor, la pareja imperial se une para este llamado espiritual, para este llamado de amor.
Veremos nacer a nuevos líderes que cambiarán la historia en los siguientes 200 años, veremos a la mujer como protagonista durante estos 20 años de preparación, el tiempo del hombre ya pasó. La mujer tiene la responsabilidad de dirigir en este período Bisagra. Mujeres, no olviden su verdadera esencia para que puedan cumplir con su misión. Que sus Diosas aparezcan desde la más pura sabiduría para cumplir con el propósito.
Si lo vivimos desde allí, lograremos el propósito y nos convertiremos en una humanidad espiritual, feliz. Si no lo hacemos, seremos más banales, más superficiales, menos espirituales, menos amorosos. Eso nos puede llevar nuevamente al conflicto con nosotros mismos y con la inteligencia artificial; los humanoides, no son humanos.
Atentos todos a las señales del Cielo, el nos hablará. Es el momento de conectar.
Idúwali Nali.
