La segunda temporada de Eclipses termina con el Equinoccio de Otoño.

Los Eclipses siempre hablan de momentos de pausa, de introspección, de necesidad de transformación. Cuando llega la temporada de eclipses, puede pasar que la vida se vuelva convulsa. Ese es un signo de que no estamos en nuestro camino o en una fase en la que ya no debemos estar. Nos llevan a evolucionar.
Este año viene a terminar lo que inicio el Dragón, transformar, transformarnos; pero para eso hay que soltar. ¿Qué debemos soltar?, aquellas cosas: situaciones, relaciones, cosas, personas, procesos, espacios…que ya no nos sirvan para continuar de la mejor manera. El Otoño siempre inicia el viaje a desprendernos de aquello que no debe continuar en el nuevo ciclo, que no no debe renacer luego del invierno. Los árboles se desprenden de hojas que ya cumplieron su ciclo, recordándonos que no debemos sostener ni aferrarnos a aquello que ya no nos pertenece ni nos acompaña.
Es momento de Soltar. El que nos lo recuerda siempre es justamente el Otoño. Los árboles en su sabiduría nos muestran como se desprenden de las hojas que ya se secaron, que ya no puede seguir pegadas a las ramas o al tronco, que ya cumplieron su ciclo. Debemos recuperar esa sabiduría en nosotros y este año nos lo ha recordado con intensidad.
El Otoño llega para celebrar la maravillosa cosecha y para limpiar el terreno para la próxima. ¿Qué limpiar? lo que los eclipses de este año nos mostraron, lo que este año nos ha mostrado.
¿ya te desprendiste de todo lo que debías? aprovecha este cierre de eclipses e inicio de otoño, para terminar de hacerlo.
