En uno de los lives de instagram, expliqué a inicios de año, como el dinero iba a dar problemas, no sólo en lo personal; he hablado de como la economía global se iba a ver afectada. Todo eso tiene un propósito, y el mejor.

Desde esta visión, el dinero está vinculado a la energética del corazón, donde reside o debería residir la sinceridad. Es lo primero que debemos trabajar para mejorar nuestro espíritu, y lo demás, llegará por añadidura.
La sinceridad no es lo mismo que la «verdad» que nos han hecho creer. Siempre digo en el curso de astrología que hagan el ejercicio durante medio día de expresarse con sinceridad. Los resultados resultan increíble para todos.
En el ejercicio, descubren que hace mucho tiempo dejaron de expresare con sinceridad. Para comenzar, hace mucho tiempo que su espíritu dejó de expresarse.
Como sociedad nos ocupamos mucho del dinero, porque es le medio de relación y obtención. Pero cuando nos fijamos en él como lo más importante, la vida nos va a llevar a recordar que es importante, pero no lo más importante de nuestro tránsito.
Estamos en los últimos 20 años de una era de 180. Nos preparan para que demos el salto como humanidad, de evolucionar espiritualmente y trascender. Pesa saltar, es necesario soltar la maleta llena de carencias que pesa mucho, porque cuando el dinero es la principal preocupación, es porque en el fondo no confiamos y tememos; desde nuestras carencias.
El dinero, el bienestar, la buena salud, la abundancia; todo llega, cuando nuestro espíritu, nuestras almas; están bien. Cuando, para comenzar, se expresan.
En Agosto mejorará la economía, irá mejor para todos. Quienes se han ocupado ya de lo importante, de soltar las cadenas que hace años se han impuesto, estarán mucho mejor que otros, como hasta ahora, en medio de las circunstancias.
Será un poco más complejo, para quienes tienen que comenzar a hacer el trabajo, porque sentirán que no terminan de salir del «hueco» en el que se sienten en este momento.
El año que viene, nos recordarán la importancia de confiar, de la esperanza, de la fe, que no reside en nuestras acciones si no en nuestras convicciones de que el cielo, siempre; siempre nos guarda.
Idúwali Nali.
