Equinoccio de Otoño y Primavera

Igual noche, igual día en toda la tierra, el momento exacto del equilibrio de la luz y la oscuridad, que es la clave de la Vida. Eso nos recuerda el equinoccio. Vida en nuestras células, en nuestros órganos, en nuestros músculos, en nuestros tendones, en nuestra alma, en nuestro espíritu, en todo nuestro ser, y en la naturaleza que nos rodea.

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La Vida no puede ser solo Oscuridad, nos congelaríamos y nos moriríamos, pero tampoco puede ser solo Luz, nos quemaríamos y moriríamos. Bendito sea el equinoccio que nos recuerda el paso a otro proceso, a otra circunstancia, y ese paso, debe ser en equilibrio.

Este equinoccio «coincide» con una Luna nueva, que nos habla de inicios, de un nuevo ciclo. Se combina el cierre de uno y la apertura de otro. Otro en el que nosotros debemos decidir qué hacer, para llevar de la mejor manera posible, el siguiente.

En el Sur comenzará a declinar las horas de luz para llevarnos al invierno. Es hora de soltar y dejar ir lo que no nos ayuda, ya dejemos de agotarnos en situaciones, procesos y cosas que no lo merecen, la vida nos está dejando claro, que ya no más, que por allí no es, soltemos y dejemos morir lo que no nos ayuda. En el Norte, comenzará a haber más la luz, dejemos que la luz entre en nosotros e impregne cada minúscula parte de nuestro ser. Que este nuevo inicio nos enfoquemos en agradecer y celebrar la vida, la existencia, que es mucho más grande lo que la estamos viendo en el día a día, valoramos la luz, solo cuando nos falta.

Que en este equinoccio, consigas lo que necesitas para ir armoniosamente al proceso de luz o de oscuridad que te espera en la siguiente estación. Celebremos el paso, recordando siempre, que siempre estamos de paso.

Idúwali Nali.

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