La sinceridad y las enfermedades cardíacas

He dejado claro en todas las publicaciones y las redes sociales, que en la visión ancestral; la vida y la existencia consta de 3 niveles energéticos: el celeste, el humano y el terrestre. También he explicado que el nivel celeste es el primero y el que amerita estar bien para que todo lo demás pueda sostenerse. Así mismo, he explicado que ese nivel celeste tiene que ver con nuestro espíritu y nuestras almas, y por lo tanto, con nuestra misión de vida, con nuestro sentido de existencia en esta tierra.

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El espíritu habita en el corazón, por eso; es el templo sagrado que alberga lo más puro y lo más importante de nosotros. El corazón es la estructura que alberga el amor que nos conforma, como describe el ideograma antiguo chino de corazón. Es el fuego sagrado, es el elemento que tiene la responsabilidad de formar parte del eje de la vida, de albergar vida. Y la expresión de este espíritu es la palabra sincera.

Parece algo tonto o fácil de entender, pero realmente tiene mucho fondo y peso cuando lo vemos desde la visión ancestral. Cada uno de los órganos o entrañas que albergan lo espiritual sensible, tiene una expresión de lo que contiene. La expresión del Fuego, la del corazón; es la palabra sincera; desde allí se expresa y realiza el espíritu.

Eso significa que cuando no nos expresamos con sinceridad, afectamos nuestro corazón.

La afectación primero es espiritual, lo que no es fácil de ver porque no es tangible. Luego es emocional, esa es la que mas o menos algunos logran identificar porque se ha vuelto la epidemia del siglo; la tristeza que lleva a la depresión. Y luego de mucho tiempo de afectaciones en esos niveles, es cuando llega al órgano, a la estructura, es cuando el médico por fin da el diagnóstico de una patología cardíaca.

Cuando se comienzan a tratar las patologías que afectan la corazón (el órgano), recetan fármacos y dietas. Cuando lo tratan en el nivel emocional se hacen terapias psicológicas. Pero nadie va al origen, a ese espíritu que se dañó por no expresarse con sinceridad.

En este punto, aclaro que no es mismo ser sinceros que decir la verdad. la verdad es «objetiva» y no es real porque cada uno dice lo que ve, no existe la verdad porque todos vemos cosas distintas, según donde estemos ubicados en espacio geográfico o circunstancia, y esa visión nunca es global. La sinceridad es expresar lo que yo siento.

Algunos al leer se reirán y dirán: «qué tonto, yo siempre soy sincero(a), nunca miento». Pero realmente no ocurre así, porque vivimos en una sociedad que nos condiciona para hacer todo lo contrario; por educación, por respeto, o por no quedar mal. Cada vez que inicio un curso de astrología y llegamos al elemento fuego, les digo a los estudiantes que al día siguiente cada uno hará el ejercicio de expresarse desde la más pura sinceridad durante dos horas. Los resultados son impresionantes, porque es en ese momento que se dan cuenta que realmente llevan años sin ser sinceros.

El año que viene va a movernos mucho, su influencia en estos meses ya se comienza a sentir, y nos lleva justamente; entre muchas otras cosas a ser sinceros con nosotros respecto a lo que queremos y lo que estamos haciendo. Es importante que comencemos a sincerarnos primero con nosotros mismos, y luego con los demás, para poder garantizar que nuestro corazón esté siempre saludable. Lo estará siempre que el espíritu que lo habite esté bien.

Idúwali Nali.

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