Iniciar un camino de iluminación no es agradable ni hermoso, al inicio. No lo es, por los condicionamientos que tenemos desde hace muchos años. Poner luz a las sombras que tenemos en nuestro interior es un hecho que puede llegar a ser doloroso, pero muy necesario.

Cuando vibramos en luz, son pocas las sombras que tenemos, pero para ser así, tendríamos que ser los seres humanos originales y hace mucho tiempo, hace muchos años, hace siglos, que dejamos de serlo. Hemos perdido la referencia, nuestro centro como humanidad y como personas, y eso nos lleva a tener sombras, a tener muchas sombras.
Evolucionar espiritualmente, implica necesariamente tener que iluminarse. Es el primer paso para el despertar, para purificar, para avanzar, para sanar, para evolucionar y seguir avanzando.
Tenemos muchas sombras, que no sabemos que son sombras; miedos que no sabemos que son miedos, rabias que no sabemos que lo son; tristezas que disimulamos con una sonrisa y una frase positiva para “no caer” en negativismos.
Tenemos muchos negativismos, que disfrazamos de positivismos, frustraciones que no hemos resuelto, historias no contadas de experiencias que marcaron nuestra vida, y no lo recordamos conscientemente. Y desde esas sombras, vivimos nuestro día a día.
Desde esas sombras, pensamos, decidimos, actuamos. Pensamientos, sentimientos, acciones, decisiones que nos llevan a otras sombras, una tras otra, segundo tras segundo, minutos tras minuto, año tras año.
A veces las sombras que acumulamos son mayores a nuestra edad, por el peso que tienen en nuestras vidas, por el peso que le damos. Y por, es fundamental, iluminarse. Todos tenemos sombras, todos tenemos asuntos que resolver, muy muy en lo interno. Y mientras caminamos al cambio, a la transformación, podremos seguir teniendo sombras nuevas, porque el cambio no se da de un día para otro. Pero llega el día, en que si somos capaces de vivir sin sombras, o por lo menos, iluminarlas más rápido que antes, podemos dar respuestas diferentes a las que venimos dando.
La sombra de la iluminación es el dolor, la vergüenza, la rabia, la pena, la tristeza de descubrir que esas cosas están dentro de ti. Encontrar que eres capaz de ser lo que no te gusta de los otros. Eso que cuando juzgas en el otro, te molesta porque no serías capaz jamás de ser así, de hacer ese daño. Poner el foco en tus sombras y ver si tienes de eso, duele, decepciona.
Ver tus miserias no es fácil, porque vivimos en un mundo donde nos han separados a los “buenos” de los “malos”, donde hay “pecadores” y “santos”, “justos e injustos”. Por su puesto, la mayoría de la gente quiere estar del lado de los buenos, de los “súper héroes” que siempre derrotan a los “villanos”. Todos quieren vivir la película hollywoodense donde a pesar de todas las cosas malas que le ocurren a los buenos, al final terminan felices. Eso en la realidad no ocurre, pero no ocurre porque no hacemos que ocurra, porque creemos que el final feliz significa que no podemos tener sombras, porque si las tenemos somos malos o fracasados, y allí nos quedaremos siempre.
Date el permiso de mirar tus sombras, porque sólo desde ella podrás evolucionar de verdad. Si te duele, no te quedes en el dolor, si te da vergüenza descubrir que serías capaz de lastimar a otro en determinada circunstancias, no te auto flageles. Todos tenemos sombras, porque todos vivimos en este mundo y desde hace mucho tiempo estamos siendo condicionados.
Si te creíste bueno y ello te dio el permiso en el momento de juzgar a los demás en algún momento, date el permiso de mirarte con sinceridad, de poner una linterna en aquello que no te atrevías a iluminar para ver qué era lo que tenías allí oculto, tapado por la sombra. Nadie evoluciona sin mirar antes su sombra. Las sombras son el inicio de un nuevo camino, más sincero, más honesto, menos cruel contigo mismo y con los demás.
Podemos vivir bajo en el engaño de siempre, bajo la sombre de siempre, o podemos iluminarnos completamente, ver que escondemos en nuestras sombras, para que dejen de serlo. Es allí donde inicia el camino de la verdadera iluminación, del verdadero despertar, del cambio que primero debe darse en el interior, para verdaderamente iluminar al exterior.
Bendigo tu sombra, porque ellas te mostraran todo lo que contienes. Bendigo tu luz, porque ellas te harán una mejor persona, más humana, más sana, más feliz, más auténtica, más, más y más…y así, es como verdaderamente irás a una verdadera evolución espiritual, que te permitirán, que nos permitirán vibrar en otra energía.
Iduwali Nali.
