La Vivencia del Instante.

La Vida no es igual en ningún mes, en ningún día, en ningún instante, y por eso; debemos vivir a plenitud cada instante de ella.

Cada año tiene una energía especialmente particular; igual cada mes, cada día, cada hora. Oracularmente las energías cambian. El universo no se detiene, sigue moviéndose, y la posición de cada partícula que le contiene, no está nunca en la misma posición, y todo eso, aunque cueste aceptarlo, influye en nosotros.

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Lo anterior explica, por qué a veces (según las energías que contiene cada uno) estamos más sensibles un día que otro, por qué estamos más alegres una hora que otra, por qué estamos más intensos o apáticos unos momentos que otros. Por eso cuando alguien me dice que sus días son iguales, que es aburrida porque siempre está en lo mismo, me digo: debemos recuperar mucho como humanidad, iniciando por lo principal, claro está.

Si no somos capaces de ver que en ningún momento la vida es igual, si no somos capaces de sentirlo, es difícil que entonces vivamos con el mayor disfrute del regalo de la vida. De esa vida que es sagrada,  tal como nos lo recuerda la energía del Buey este año.

El universo se está moviendo, mutando, transformando, generando y, nosotros no nos emocionamos con ello. No nos emocionamos con la salida del sol, con las energías de la luna, con la flor que brota, con el rocío mañanero, con lo que está cambiando a cada instante para que YO, para que TÚ, estemos vivos, para que gocemos de esa existencia que se genera cada momento, cada instante.

Allí reside el inicio de la Depresión, de la ansiedad; que ya desde antes de “esta pandemia”, eran una pandemia a las que nadie le hacía caso. ¿Podemos aburrirnos de vivir?, ¿Quién puede aburrirse de vivir? Respuesta: Todo aquel que deja de sentir que a cada instante se está generando vida, que cada instante hay vida en él.

Hemos sido condicionados para creer que la vida es igual siempre, y por eso nos deprimimos o entramos en ansiedad. Nos han tapado los ojos, los oídos, la piel, la nariz, la boca. Nos han cubierto los sentidos que tienen la capacidad de percibir que, ningún momento de vida, es igual. Y por eso hemos  dejado de vivir la maravilla del instante.

Como también nuestra alma y espíritu se han dormido, en el cansancio de querer despertar a nuestra “lógica” condicionada, que desde hace años ha tomado el mando de nuestras vidas, haciéndole creer al espíritu guía, que él tiene la verdad absoluta. Y que eso que nuestra alma reclama, de que no es así como debemos vivir;  ya no quiera insistir que guiarnos a la felicidad que muy en el fondo, buscamos desde hace tiempo. Pero la estamos buscando afuera, como el condicionamiento nos dice, y no en cosas que realmente nos permiten vibrar con la vida.

Este año con mucha fuerza, todos tenemos la posibilidad de despertar a la vida, a la verdadera vida como humanidad, cada uno y como grupo. Tómate el tiempo para contemplar la energía del sol, de la luna, de la vegetación, de la sonrisa de los niños. De todo lo que te rodea, para darte cuenta, que ningún instante se parece al otro, nunca son iguales.

Disfruta de cada instante con la magia que contiene, como cuando estás atento a tomar la foto en el momento preciso para que sea la mejor toma. Recupera la capacidad de maravillarte con lo que la vida te aporta. ¿No te parece pesado que nos dejemos sorprender por lo que trae información de muerte y destrucción, pero no queremos maravillarnos con lo que nos genera esperanza, alegría, fe, con lo que nos genera vida? ¿No te parece tonto que el único instante que vivimos de verdad es aquel cuando tomamos una foto?. Que así sea siempre tu vida, que vivas cada momento como si fueras a tomarte una foto, no para aparentar tu felicidad, si no para sentir la felicidad del momento. A reavivar nuestra vida, con la vivencia de cada instante, que es un regalo sagrado del que Tú, del que todos, estamos destinados a disfrutar.

Que tu vida a partir de ahora, sea una eterna toma de fotografías instantáneas para la nutrición de tu espíritu.

Idúwali Nali.

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