Todos los pueblos ancestrales, originarios, tienen una conexión especial con la Luna. Los aborígenes del continente europeo, asiático y americano, comparten esta cosmovisión.

La Luna está relacionada con las divinidades y los complejos simbólicos asociados con elementos fundamentales para la vida del hombre. Los mayas dan mucha importancia a las fases lunares, ya que éstas rigen muchos fenómenos tanto en la Naturaleza como a nivel humano. Esta visión es compartida por los antiguos Celtas y los antoguos chinos.
La Luna se liga a las Diosas Madres porque se considera una energía que propicia la fertilidad, tanto de la tierra y los animales como de los hombres, y que regula el ritmo cíclico de la vida.
La luna expresa augurios tanto favorables como desfavorables. Todas las fases llevan cargas augurales como ofrendas. La luna expresa Vida, Muerte y muchas otras cosas que no alcanzo a escribir en pocas líneas.
En el Caso de la Luna llena, es considerada como la protectora luz, la gran Madre, la defensora, La Diosa de las aguas. Una Luna buena para la siembra de frutos que crecen sobre la tierra, se levantan cosechas, se cortan árboles para obtener madera y otras más. Es propicia para hacer injertos.
Los movimientos lunares, así como los ritmos solares, nos influyen directamente en el cuerpo, sobre todo en nuestros líquidos, y en el curso habitual de los mismos.
Se recomienda a las mujeres embarazadas preferiblemente no salir. Los nacidos en esta luna serán fuertes y tendrán buena salud.
Para las mujeres que siguen menstruando, debería ser la fase de ovulación, pues es la que rige esta luna. Aunque con la luz eléctrica y ritmo de vida desde hace siglos, muchas mujeres han cambiado este ritmo menstrual.
Para las mujeres, esta fase lunar las hace estar más en abnegación y cuidado de los otros; relacionados con la maternidad, suelen tener menos interés por ellas mismas. La sexualidad de la mujer en esta etapa suele manifestarse como una experiencia de amor profundo y el deseo de compartir. En el caso de los hombres, disminuye la testosterona, haciendo que tengan menos paciencia.
Tenemos más necesidad de asumir responsabilidades y de “alimentar” proyectos e ideas que ya existen.
Además de todo lo dicho hasta ahora, nuestro sueño se ve alterado, tendemos a dormir menos profundo. Esto se debe a que aumenta el cortisol, cuyos efectos ya he explicado en un artículo anterior sobre el miedo y el estrés.
Estamos menos flexibles corporalmente, pero tenemos más fuerza. Por lo tanto debemos cuidarnos de ejercicios que impliquen mucha flexibilidad, para evitar lesiones.
Lo recomendable es descansar todo lo que se pueda, tomar infusiones que nos calmen, que nos ayuden a la salud mental. Comer lo que nos guste y nutra y evitar abusar de los líquidos.
Son días para respirar más, buscar y lograr calma, evitar el estrés y disfrutar de las luces de esta fase lunar.
Idúwali Nali.
