Recaer en enfermedades. ¿Eres víctima o culpable?

Si has tenido una recaída de salud, no te sientas frustrado o frustrada, ni impotente, ni culpable. La enfermedad llega para mostrarnos aquello que no estábamos viendo. Cuando hay recaídas de salud, pueden presentarse (entre otras) dos posturas; la victimización o la culpa. Ninguna de ellas, nos ayuda.

Durante muchos años hemos sido víctimas, porque es mejor ser «el bueno y el pobre abusado» que «el malo» del cuento. Todo esto por condicionamiento. Pero desde esta posición en la que nos sentimos el golpeado, no logramos avanzar, no logramos sanar, no logramos evolucionar.

Cuando nos sentimos víctimas, nos seguimos manteniendo en un espacio donde no estamos viendo aquello que no estamos haciendo adecuadamente, y culpamos al externo de lo que nos ocurre. Es importante salir de ese hueco, de ese círculo donde nos hemos encerrado hace años, viendo a los otros “hacernos daño”; cuando realmente somos nosotros los que no hemos avanzado. Si la enfermedad ha llegado de nuevo, es para mostrarme una vez más que ese no es el camino, y en la pausa de la recuperación, en el proceso de introspección, puedo verlo y por lo tanto, comenzar a hacerlo distinto. Cuando lo logramos, dejamos de ser víctimas y nos convertimos en los protagonistas de nuestra vida, de nuestro crecimiento.

La otra postura, en la que tampoco nos ayudamos, es cuando ya hemos comenzado a evolucionar, gozamos de mejor salud que en años o momentos anteriores, y de repente, otra vez nos enfermamos. Ya tenemos la consciencia de que la salud depende de que tanto has sanado tus heridas, de que te mantengas en equilibrio y armonía, y como lo sabes y ya habías superado los crecimientos desde la enfermedad. Es posible que por esto, te sientas culpable porque nuevamente se presentó una afectación de salud. Pero no debes sentirte culpable.

También por condicionamiento, estamos acostumbrados a fijarnos en «lo que no está bien«, en lo que no se hizo bien y ese camino, es igual de dañino que la victimización. No dejes de valorar lo que has avanzado hasta el momento, porque hay una recaída. Trata de ver lo que has logrado, como vas de estupendamente en comparación con los proceso pasados. No quites mérito a lo que hasta ahora has logrado. Seguramente hay algo (quizás pequeño, quizás grande) que no has terminado de pulir y esta recaída, te lo está mostrando; porque de otra manera, quizás no tendrías la capacidad de verlo.

Nadie es perfecto, la perfección universal no tiene nada que ver con la “perfección” inventada por los seres humanos. Agradece el proceso que estás viviendo y confía en él. Confía en los procesos, y agradece lo que te muestran. Y confía plenamente en ti, y en la capacidad que tienes para avanzar.

Es la mejor manera de salir de la enfermedad. Si creemos que llega para dañarnos, nos estancamos más. Pero si comprendes que llega para mostrarnos eso que sí nos está dañando (la causa de la enfermedad, que por la cotidianidad no vemos) saldrás de ella, y lo harás más fuerza y sabiduría.

Adelante en tu camino de sanación, de evolución. Valora los méritos, los logros cosechados hasta el momento y agradece la muestra de aquello que te falta por hacer.

Idúwali Nali.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *