Se despide le invierno, el momento de mayor oscuridad, de recojo y de introspección. El día y la noche tienen la misma duración; la luz y la oscuridad, están en completo equilibrio. El equinoccio nos recuerda que nuestra existencia depende del equilibrio, en medio de TODO el movimiento de luz, es importante que no todo sea de mucho recojo ni de mucha expansión. No podemos vivir en sólo en introspección toda la vida, ni sin ella, porque se acabaría la vida, y para que no ocurra, el equilibrio es clave.

Al igual que los solsticios, los equinoccios, marcan el inicio y el fin de algo. Este es uno de esos, con el Fénix y el Dragón, se marcan nuevos inicios por lo tanto este equinoccio tiene un gran poder. El equinoccio de primavera pone fin a lo más oscuro que hay en la tierra y en nosotros, y marca el inicio de la doncella primaveral, fértil, alegre, soñadora, que fluye adecuadamente con las circunstancias, sin romperse en ella, que disfruta de la vida y de sus frutos, y que da frutos. Este año hablo del fin de todo lo que conocemos y del surgimiento de una nueva era, que comienza a gestarse con fuerza este año.
Para vivir la primavera, esta primavera especial, debemos soltar aquello que ya no funciona, que ya no está bien, que no te permite trascender y vivir en plenitud. Esta primavera viene acompañada de la energía de la transformación. Es una primavera con mucha información de inicios.
Este día es propicio para intencionar en las meditaciones, oraciones, rituales; todo aquello que queremos que florezca y se expanda, para que comiencen a crecer. Antes, por su puesto intenciona que muera todo aquello que no debe continuar creciendo (debemos tenerlo claro si vivimos la introspección en el invierno). Aporta los colores, los olores, los sabores de la primavera y la luz, que le acompaña y se expandirá con fuerza para que luego venga el verano. Danza, en este ritual, porque la primavera tiene mucho movimiento.
Si sientes que las cosas no están fluyendo armoniosamente hoy o «estos días», si te «han mandando a estar tranquilo y recogido», revisa si viviste el invierno adecuadamente, si hiciste introspección, si diste muerte a aquello que no debe proseguir. Quizás no pudiste (o no quisiste) hacer introspección, y te están ayudando a que vivas tu invierno, para que permitas florecer sólo aquello que debería en tu vida, en tu camino. Aquello que te permita vivir una primavera armoniosa y no una tempestuosa.
Es el momento de preguntarnos ¿Qué quiero que crezca en mi vida?, sin apegos, sin dependencias, sin miedos, con fe y esperanza en el Cielo y en nosotros mismos. En esta primavera nos harán recordar, que pese a cualquier circunstancia, siempre debemos disfrutar de la vida, del amor, de la alegría de vivir.
Idúwali Nali.
