¿Qué esperar del año que viene?

Venimos del año de la transformación, el año del Dragón (2024). Un año que nos sacudió el Alma. Su majestad el Dragón, es el encargado de la visión del más allá. Es el único animal que no tiene ninguna referencia humana, por eso es el más incomprendido de todo el zodiaco, de toda la vida, de toda la existencia. Necesitamos divertirnos, necesitamos conectar con la magia, con el amor, la fantasía, la fe y la esperanza. El Dragón vino a mostrárnoslo, a recordárnoslo y a colocarnos en permanente sintonía con ese Cielo. Por eso, fue un año que nos sacudió el Alma. Porque que entre otras cosas, nos llevó a buscar dentro de nosotros eso que realmente somos y el propósito que perdimos hace mucho tiempo, cuando nos alejamos de nosotros mismos. No siempre logramos tener consciencia de eso, porque lo que conocemos es lo humano.

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Conocemos nuestro cuerpo, nuestras emociones, sentimientos es lo único que tenemos en el día a día, desde hace siglos, por eso, pasamos luego a este Ciclo que está por terminar en febrero próximo, la Serpiente que nos aterrizó a todo eso que nos mostró el Dragón, para que pudiéramos entenderlo. Porque hay cosas que solo se entienden viviéndolas, sintiéndolas, a lo Serpiente. El Dragón es mágico y espiritual, la Serpiente es terrenal, es humana. El Dragón conoce el Cielo y lo trae a la Tierra y la Serpiente conoce la Tierra y la lleva al Cielo

El 2025 nos regresó todo lo que en el pasado quedó sin resolver para que lo hiciéramos, y eso nos llevó a a soltar todo lo que no nos permite avanzar bien: procesos, relaciones, vínculos, creencias, formas, todo; hasta ese «Yo» que nos concebimos lejos de lo que verdaderamente somos. Todo lo que humanamente nos ata y nos aleja de nuestro Espíritu y nuestras Almas. La Serpiente es la custodia de la sabiduría, la que nos lleva a contactar con la verdadera sabiduría interior. Porque es la única manera de poder vivir luego a plenitud, lo que nos trae el Caballo: La verdadera libertad.

El Caballo Aparece después de los dos animales que se encargan de conocer al mundo, porque es el movimiento por excelencia. Hablar del él es hablar del movimiento físico, emocional, mental, espiritual, de todo el movimiento. Él nos recuerda la necesidad de mover nuestro ser y nuestro andar, porque en su corazón contiene la semilla de la LIBERTAD. Por eso, Le resulta muy difícil someter su autoridad a la autoridad del otro. Contiene esa libertad de la que muchas veces nos olvidamos cuando pensamos que hemos descubierto el Cielo y que hemos descubierto la Tierra.

El Caballo, más siendo de fuego es una energía efusiva, de mucho impulso, apasionado, audaz, sin frenos, de enamoramiento, seducción, de sexualidad, temperamental, volátil, de inestabilidad, de violencia, de guerra, de incendios, d volcanes, de brillo, inteligencia, de necesidad de ser escuchado, la generosidad, humildad, de mucho amor, de libertad. Todo depende de si decidimos vivir en las luces o en la sombra de la información de la energía del año. Pero de una manera o de otra, nos llevará a encontrarnos con nuestra verdadera libertad.

A partir de febrero de 2026, entraremos en un triple período de fuego, y eso regirá desde lo atmosférico, hasta cada célula de nuestro cuerpo. Mi más grande y amorosa recomendación para llevar un nuevo año maravilloso, es que termines de hacer lo que falta en tu interior. Lo que falta terminar de transformar y soltar, lo que no te permite ser libre.

Para información más detallada, no te pierdas las acostumbradas informaciones anuales que siempre hacemos al inicio de cada año nuevo (año nuevo chino), será en Febrero de 2026. Contáctanos por Instagram para inscribirte.

Idúwali Nali.

1 comentario en “¿Qué esperar del año que viene?”

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